Carmen Herrera es una de esas tantas personas que pintan por el simple gusto de hacerlo, por la simple alegría que le proporciona en expresarse a través de un lienzo. Sin embargo el éxito y la notoriedad púlibica tocaron a su puerta cuando a la edad de 89 años, vendió su primera pintura, y hoy después de 6 décadas pintando, se ha vuelto la nueva sensación de la pintura abstracta.

Carmen, originaria de Cuba y residente de Manhattan, como toda una cenicienta de la tercera edad, ve hoy cumplido un sueño, que quizá ni siquiera soñó, el ser reconocida por el difícil medio de la pintura, al recibir el reconocimiento a toda una vida de logros, o como le llaman en inglés a 'lifetime achievement award', por parte de una fundación dedicada al arte, de manos del director del 'Walker Art Center de Minnepolis'.
Con el color y la geometría como estandartes y el corazón de su pintura, Carmen Herrera, puede decir con orgullo que su trabajo es parte de exposiciones permanentes en el MoMA, el Hirshhorn Museum y el Tate Modern, y ha sido calificada por 'The Observer of London', como el descubrimiento de la década.
Hoy día sigue pintando como siempre lo ha hecho durante más de medio siglo, en su departamento cerca de Union Square, y toda su fama repentina no la hecho cambiar, salvo quizá por una permanente sonrisa que ahora habita en su apacible rostro.
Vía: The New York Times
Con el color y la geometría como estandartes y el corazón de su pintura, Carmen Herrera, puede decir con orgullo que su trabajo es parte de exposiciones permanentes en el MoMA, el Hirshhorn Museum y el Tate Modern, y ha sido calificada por 'The Observer of London', como el descubrimiento de la década.
Hoy día sigue pintando como siempre lo ha hecho durante más de medio siglo, en su departamento cerca de Union Square, y toda su fama repentina no la hecho cambiar, salvo quizá por una permanente sonrisa que ahora habita en su apacible rostro.
Vía: The New York Times

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