miércoles, 7 de abril de 2010

Letras: ‘La Mosca’, por Benjamin Nazka



La mosca se elevó de la mesa, tomó altura y circundó majestuosamente la lámpara mientras descendía en espiral con suavidad. Al acercarse a la silla logró pasar por el mismísimo centro del hueco del respaldo. Avanzaba hacia mi mentón cuando, ya a punto de rozarlo, tiró del timón hacia atrás volando en vertical hacia arriba. Como reconociendo el terreno dio tres amplias vueltas a menos de dos centímetros del techo y terminó su recorrido descendiendo en una perfecta diagonal adornada con tal cantidad de tirabuzones que fui incapaz de contarlos.

Quedé tan impresionado que tuve que aplaudir. Me pregunto qué la impulso, justo cuando empezaba mi ovación, a posarse en la palma de mi mano.

Benjamin Naska

Vía: Tabernil

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